El Centro de Investigación y Producción Cultura, Arte y Género; se constituyó en el año 2006 - en el marco del Instituto de Investigación y Posgrado del Departamento de Artes Visuales "Prilidiano Pueyrredón"- del Instituto Nacional del Arte (IUNA).
La fundamentación del Centro está basada en nuestra creencia de que, a través de las investigaciones y producciones del mismo, aflorará la Historia en su totalidad; una historia en donde estemos las mujeres y quepa el sentido de la diferencia de ser mujer en otros tiempos y en el nuestro.
Consideramos que las reglas el juego simbólico no tienen en cuenta la experiencia histórica femenina: experiencia que desborda los libros de historia fundados en el paradigma de que todo es social. Desborda ese paradigma sin ir en contra de él, postulando la posibilidad de trascender la antinomia individualismo-colectivo. Es así que los estudios de género buscan crear y recrear lo vivo, intentando convivir humanamente, superando el lenguaje positivista psicoanálitico, social, cuantitativo y microhistórico, siendo sin embargo historia, experiencia humana historiable.
El Centro busca el fortalecimiento del lugar de las mujeres en sus profesiones, a través de las narrativas personales que reflejan una miríada de conexiones entre lo personal, lo político y lo profesional. Desde estas narrativas tejeremos juntas el pasado y el presente de las historias de mujeres en el arte para conservar el registro que se transmitirá al futuro.
Mediante las distintas propuestas del Centro se estimulará la igualdad de oportunidad de crecimiento y de reconocimiento para las artistas de nuestro medio.
Es curioso advertir que los manuales de Historia del Arte con frecuencia ignoran la cuestión o la presentan de modo marginal. Habría que considerarla como una importante revolución en el plano cultural, porque la presencia de la mujer no sólo hizo posible pensar el arte y desarrollar la práctica artística en términos de diferencia masculino-femenino, sino algo todavía más importante: lo que podríamos llamar un pensamiento de la diferencia, que se instalé en todos los planos del arte. Lo que desde los años 70 ha venido saliendo a la luz es la representación de lo excluido: inicialmente del mundo de la mujer, pero con ello se abría también la vía para el rechazo de cualquier otro tipo de exclusión, ya sea sexual, étnica, etc.
El ocaso del patriarcalismo habría dado paso a una nueva y radical libertad que, más allá de las prácticas sociales, ha cambiado en profundidad el universo de la representación artística. La fuerza del arte hecho por mujeres reside en su capacidad para identificar y poner en cuestión los estereotipos dominantes de la cultura en occidente. Se entraría así en un proceso de flexibilización y polimorfismo que caracteriza de modo decisivo el arte y la cultura de nuestro tiempo en el nuevo milenio.
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